|
|||||||||||||||||||
|
La bandera azul ha sido otorgada desde 1998 a la ensenada de Ostende . En 1982 se crea la Fundación Europea de Educación Ambiental (FEEE) formada por un grupo de expertos del Comité de Educación Ambiental del Consejo de Europa. Los objetivos de la FEEE se concretan en el desarrollo de investigaciones y acciones que promuevan la conciencia y educación ambiental, la dimensión de la problemática ambiental y la necesidad de cooperación internacional en la búsqueda de soluciones.
En 1985 como iniciativa francesa y en 1987 ya a nivel internacional se adopta la Bandera Azul como indicativo que distinga aquellas costas y playas que se caractericen por excelentes condiciones ambientales y de servicios. Se inicia entonces la Campaña Bandera Azul de Europa que se considera como una de las acciones de mayor éxito en este terreno. Tanto los Estados Miembros, comunidades Autónomas o Regiones, los municipios y los puertos, como la propia Fundación y sus Ramas nacionales, participan voluntariamente en la Campaña. En esta Campaña se tienen en cuenta cuatro bases:
La evolución de los criterios de concesión de la Bandera Azul hacia una mejora continua de la gestión del municipio, exige que los municipios cumplan con las exigencias de la Directiva de Aguas Residuales Urbanas, relativas al tratamiento y calidad de los efluentes de dichas aguas residuales, a medida que les vayan siendo aplicables legalmente. Debe cumplirse también la ausencia de vertidos directos e industriales a la playa y su entorno, que puedan afectar a la calidad del agua de baño así como a la fauna y flora del entorno. La calidad del agua debe ser modélica en toda la longitud de la playa, a lo largo de toda la temporada de baños del año anterior y sin incidencias reseñables en los meses previos al comienzo de la temporada de baños siguiente. La información y educación ambiental de la población local y turista constituye un elemento esencial de la Campaña Bandera Azul y de una gestión ambiental integral del municipio. A través de ellas, se contribuye a alcanzar los fines de la Campaña, mediante la observación de un código de conducta y la participación activa de la población en las acciones propuestas. Una playa modélicamente limpia, constituye un signo visible del nivel de conciencia ambiental de la población y de sus autoridades, un atractivo turístico y una garantía sanitaria para sus usuarios. En este sentido, una playa Bandera Azul difícilmente podrá convivir al lado de otras playas o áreas próximas, donde el tipo, la cantidad o el tratamiento de los residuos atente a la salud humana o al equilibrio ecológico de la zona.
La seguridad de una playa, no sólo viene condicionada por la calidad de sus aguas de baño. También influyen en ella factores naturales, tales como, el estado de la mar o la seguridad que se deriva de una adecuada vigilancia y atención a los usuarios. La colaboración de la población en el seguimiento de unas instrucciones claramente señalizadas y difundidas, así como con el personal especializado en vigilancia y/o socorrismo y en el trato con el público, constituyen la mejor garantía de seguridad de la playa. La Campaña Bandera Azul quiere contar también con la valiosa colaboración de las ciudadanas y ciudadanos con alguna minusvalía y/o disfunción física o psíquica, temporl o estable, evitando su discriminación, así como cualquier otra por razón de edad, origen o cultura. Por tanto, favorece la desaparición de las barreras arquitectónicas y culturales, que dificulten dicho acceso y participación, no solo a la playa y sus servicios, sino al conjunto de las acciones de mejora en la gestión ambiental del municipio estimuladas desde la Campaña. La atención sanitaria de primera urgencia "in situ" y la posibilidad efectiva de traslado rápido a un hospital, constituyen un derecho y un criterio de importancia creciente en la decisión del destino vacacional. La efectividad de este servicio dependerá, no solo del personal y equipamiento en la playa, sino también de la del sistema sanitario local y de la educación para la salud de su población. La acampada incontrolada no presenta ventajas para el litoral y si múltiples peligros potenciales. El turismo verde bien orientado, ofrece alternativas a quienes aspiran a conjugar un estrecho contacto con la naturaleza con el respeto a la seguridad propia y ajena y a los valores del entorno: campings legales en entornos naturales, casas de labranza, refugios de montaña y cabañas, campamentos y expediciones autorizadas, etc. La legislación litoral impide que un bien común, nuestras costas y playas, sean utilizadas, e incluso saqueadas, en beneficio de una reducida minoría. Constituye también la garantía de evitar errores pasados y de ofrecer la posibilidad de un disfrute generalizado del litoral a nuestros futuros conciudadanos y visitantes. Una buena señalización es a una playa, como una buena publicidad es a un producto: facilita su conocimiento y favorece su utilización repetida. El agua es fuente y exigencia de vida y bienestar para todos los seres vivos, incluidos los humanos. El cuidado de nuestra playa azul comienza en nuestras casas, en función de la racionalidad del uso que hagamos de ella. Si reflexionásemos sobre cuantas sustancias químicas, aceites, etc., que arrojamos por el fregadero o por el retrete, acaban arribando a nuestros ríos y costas, cambiaríamos no pocos de nuestros hábitos cotidianos. Son necesarios los WC en playas frecuentadas. Las duchas en la playa no son obligatorias en lugares y momentos en que el agua constituye un bien escaso, frágil y mal repartido. Ello exige medidas de educación de la población para el ahorro y optimización de los recursos disponibles.
El paseo y el transporte público no contaminante, acarreando los objetos mínimos imprescindibles, es la mejor alternativa para ir a la playa. Cuando ello no es posible, se debe renunciar a llegar hasta la arena, bloquear los accesos o intentar privatizar una amplia zona alrededor del propio vehículo. Pese a los valores de la convivencia cotidiana con los animales domésticos, su presencia en la playa, especialmente en las concurridas, presenta riesgos sanitario-ambientales, sobre todo para los niños, que aconsejan claramente su prohibición.
|
||||||||||
|
Casa
de la Naturaleza
·
Excmo. Ayuntamiento
de Castro Urdiales
|
||||||||||
| Concejalía de Medio Ambiente | ||||||||||
| Avenida de la Playa s/n·Playa de Brazomar· 39700 Castro Urdiales · Cantabria · España | ||||||||||
| Tlf. 942 872 714 y Fax. 942 859 175 | ||||||||||